Relatos Peloteros: Mi gran amor, “La Roja”

Por Fabián Morales Pérez | @tofieschileno

No te niego, los nervios me carcomen y quiero que sean las 20.30 hrs para verte jugar. Tengo claro que en este país, hay problemas más graves que una posible eliminación, como la educación, la salud, la vejez, la desigualdad, el SENAME y una serie de situaciones. Pero para algunos, la selección chilena es el gran amor de su vida. Si, suena exagerado, pero escuchar el himno en un ambiente hostil, en un día de lluvia desatada, en una tarde calurosa, tras un día de “mierda”, es el momento de mayor alegría, o donde nada más importa.

Los goles de Vargas y Aranguiz en el Maracaná, los penales de Alexis y Gato Silva, la atajada de Bravo en la Copa América Centenario, los tantos de Marcelo Salas en Francia 98´, el Mundial Sub 20 en Canadá, los Juegos Olímpicos en Sydney, en fin, tantos momentos, emociones, alegrías y llantos que te genera esa camiseta roja, que está marcada a fuego en nuestra vida.

¿Por qué pasa eso? Porque el ser humano necesita identificarse con algo, ser algo, y uno en la vida puede pasar por muchos momentos, sentirse aislado, perdido en el mundo, no tener horizontes, pero nunca dejará de ser hincha de la selección. Es un amor de por vida, es algo que va más allá de lo racional y lo lógico.

No es lógico llorar porque un jugador pierda un penal a miles de kilómetros en un estadio brasileño. No, no es lógico, porque el amor no lo es. Uno ve a la selección y se quiere quedar ahí, en las buenas y en las malas, es un compromiso imperecedero y permanente. Un matrimonio, que ni la muerte te separa, porque desde donde sea, uno estará con ella, con la “Roja”.

No te niego, tengo miedo, quiero ver a Chile en el Mundial de Rusia, es una fiesta demasiado linda para perdérsela. Tú, mi “Roja querida”, tú que me acompañaste cuando mi vida era un caos y yo te acompañe cuando perdiste con Venezuela en el Nacional a inicios de siglo y quedaste última en las eliminatorias a Corea & Japón 2002. Eso da igual, yo te sigo queriendo, yo sigo esperando la oportunidad de saber que estarás ahí, para acompañarte, para acompañarme.

Si, quiero verte ganar, quiero verte clasificar, quiero verte gritar mañana que estás en Rusia, porque cuando la “Roja” es feliz, yo también lo soy, y eso es el amor.

Como diría Benedetti: “Si te quiero (Mi “Roja querida”) es porque eres mi amor, mi cómplice y todo”.

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