Por Sebastián “Retro” Garrido

En esta segunda parte de la serie “Fútbol y Política”, cruzamos el Atlántico para adentrarnos en nuestra querida y a veces controversial Sudamérica, en donde se vive con mayor intensidad cotidiana ese bichito llamado futbol.

Desde que los barcos británicos empezaron a recalar en nuestras costas a finales del siglo XIX, los ojos curiosos de los sudamericanos se acercaron para compenetrarse en ese jueguito que practicaban 22 jugadores en una improvisada cancha. Con el conocimiento adquirido, se empezaron a fundar los primeros clubes en el Edén, y con ello, la popularidad fue creciendo de manera sustancial hasta llegar a los círculos del poder, en donde le sabrían sacar provecho en distintos momentos de la historia.

En Argentina, tenemos el caso de Juan Domingo Perón, relacionado hasta nuestros días con Racing de Avellaneda, pero el cual era hincha de Boca Juniors…pero ¿de dónde nace la creencia de que “El General” seguía a “La Acade”? La respuesta es simple. A principios de 1950, el Ministro de Hacienda de la presidencia de Perón, Ramon Cereijo, fue el principal impulsor de la construcción del Estadio de Racing, dado su fanatismo desatado por el conjunto de Avellaneda, privilegiando dicha obra por sobre otros proyectos.

En 1981, Cereijo contó los detalles de aquel momento: “El general era simpatizante de Boca y no de Racing, como suponían muchos. Es más, en 1951, cuando se disputó la famosa final entre Banfield y Racing, Perón hinchaba por el primero. Usted sabe, es común que nosotros nos identifiquemos con los más chicos”. ¿Entonces es falso el supuesto favoritismo de Perón a Racing? Totalmente. Fíjese, nosotros salvamos a Independiente y Huracán de que les remataran las sedes. Y también tiene el caso de San Lorenzo, que hoy no tiene un estadio como el de Racing por haber sido demasiado pretencioso en su momento.”, argumentó el ex dirigente a un periodista trasandino.

En Paraguay, se vivió una cruenta dictadura, en manos del dictador Alfredo Stroessner, quien era hincha del club Libertad…quienes paradójicamente fueron campeones en un par de ocasiones (1955 y 1976) mientras duró su mandato, viviendo un explosivo crecimiento.

El Mundialito: En 1980, ya con siete años de dictadura, se celebró en Uruguay un “Mundialito” para conmemorar los 50 años de la primera Copa del Mundo. Mientras se desarrollaba el evento, que contaba con las selecciones ganadoras del trofeo, el gobierno de facto charrúa preparó una consulta nacional con el objetivo de modificar la constitución y así perpetuarse en el poder (¿dónde habré visto eso antes?), pero nada salió como ellos creían, o bueno, en parte…

Los celestes alzaron el trofeo en medio de la algarabía popular, lo cual se transformó en el grito de aliento popular y votar en contra de la propuesta, lo que dio paso a una lenta pero segura apertura política en el país oriental.

Ahora, ¿qué sucedía en Chile?…

Hasta mediados de la década de 1960, los políticos no habían sacado provecho a este deporte, aunque se sabía de algunas aficiones por ciertos clubes, como se detalla en el libro de Daniel Matamala “Goles y Autogoles” y que ahora recordaré brevemente.

A inicios de los 70, Salvador Allende sabía lo que significaba el futbol en el ámbito popular. No obstante, durante su período como Senador, quiso abolir a los clubes de colonias por considerarlos impropios para un país libre de ellas (a decir verdad, una estupidez…con el respeto que se merece el ex presidente). Como de esas paradojas está hecho el destino, fue un club de fútbol el que frenó parcialmente un inminente golpe de Estado  propiciado por sectores contrarios a su gobierno.

En 1973, Colo Colo venía haciendo una excelente Copa Libertadores. En aquellos momentos, la clase obrera prendía los escasos televisores portátiles en plena faena para ver las jugadas de “Chamaco” Valdés, las paredes del “Negro” Ahumada y los carrerones de Carlos Caszely. Posteriormente, el mítico Luis Álamos contó que antes de los partidos importantes, Allende lo llamaba y le decía, ‘ojalá que ganen, para mantener unido al país”.

Posteriormente los recibió en el Palacio de La Moneda por su gran actuación, que concluyó como finalista del torneo continental. Eso sí, el “Chicho” era socio e hincha de Everton de Viña del Mar, en donde fue participe de la rama de atletismo, como así también fue nombrado en 1971 con la figura de “Presidente Honorario” de Arturo Fernández Vial. Su contraparte en esta historia, el dictador Augusto Pinochet, como si fuese una jugarreta del destino, era hincha de Santiago Wanderers de Valparaíso…el club archirrival de los “ruleteros”.

Pinochet, una vez consumado su acto de felonía, impone en la ACF al general de Carabineros Eduardo Gordon durante tres años, los mismos en que “trabajaría” para la temible DINA (Agencia de inteligencia) y en los cuales prohibiría la nominación de Carlos Caszely con miras a las eliminatorias del Mundial de 1978, pues el “Chino” era identificado como cercano al gobierno de Allende, lo cual pesaría bastante, ya que no clasificamos y tuvimos que ver por la naciente televisión a color como nuestros vecinos del norte, Perú, disfrutaban de lo que debía ser nuestra sede mundialista en Mendoza.

En plena década de los 70, se debía celebrar las elecciones internas en Colo Colo, pero el gobierno de facto en una jugada de ajedrez las impugnó, debido a que este tipo de acciones estaba prohibido en el país, y por otro lado, en el cuadro albo se encontraba en el bando opositor el sindicalista Tucapel Jiménez. Ante ello, las autoridades de la época decidieron que el grupo económico BHC tome el control del club, pero gestionado por la ACF (Actual ANFP) para que el conjunto de Pedreros no sea desafiliado.

La historia entre Pinochet con Colo Colo se trasladaría hasta 1988, en donde en medio de la campaña en vista del Plebiscito del 5 de octubre, los directivos Peter Dragicevic y Eduardo Menichetti se reunieron con Pinochet, donde éste compromete 300 millones de pesos para la construcción de la segunda etapa del Estadio Monumental (el cual estaba en construcción desde 1957 e inaugurado en 1975), cuyo proyecto contemplaba áreas verdes, canchas de tenis y basquetbol, además de una piscina…solo si ganaba las elecciones. Finalmente ganó el NO, y en la sede de Cienfuegos 41 se sabía que dicho monto no llegaría nunca, por más que insistieran…

En tanto, Universidad de Chile también fue beneficiada por el gobierno militar en aquellos años, pues en las altas esferas del poder tenia a Rolando Molina (Presidente de la ACF en 1984) y Ambrosio Rodriguez (Procurador General de la República), en donde el primero firmaba sin filtro las letras de préstamos de dinero al club azul, lo que provocó junto a la deuda de Colo Colo, la llamada “deuda histórica del futbol chileno”. La historia también recuerda que el entrenador Luis Santibáñez firmó su contrato como entrenador de los azules en La Moneda. Sí, en la casa de todos los chilenos.

A nivel de comentario personal, siempre se ha cuestionado por parte de la hinchada azul el supuesto favoritismo por parte del gobierno militar hacia los albos, pero la autocrítica debe ser por la incapacidad de sus dirigentes, quienes robaron el club desde su separación con la Casa Central de la Universidad de Chile en 1981.

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