Por Víctor Gómez

Corría el año 1967 e Irán era confirmado como anfitrión de la Copa Asiática del año entrante, y su entrenador, Mahmoud Bayati, preparó al equipo para afrontar de esta manera el primer torneo internacional de su historia. Lo que vendría a continuación duró aproximadamente 12 años.

De manera asombrosa, el elenco de los “Principes de Persia” se harían con las siguientes tres ediciones del torneo continental (1968,1972 y 1976) además de jugar su primer Mundial el año 1978, donde consiguió un meritorio empate ante Escocia. Nada podía parar a esta generación dorada, hasta que lo peor ocurrió.

Corría el año 1980, e Irán destrozaba a sus rivales en una nueva Copa Asia, clasificando como líder de grupo a semifinales. Cuando a pocos días de jugar el encuentro ante el local, Kuwait, se enteraron de la invasión que sufrió el país, a manos de Irak, causando la muerte de muchos civiles, entre los que estaban los familiares de algunos jugadores. En ese momento de angustia e impotencia todo cambió.

Para peor, la televisión kuwaití apoyó el ataque a la nación persa, tratando de manera heroica a los invasores iraquíes. El partido terminó con victoria 2-1 de Kuwait, quien a la postre se coronó campeón frente a Corea del Sur. Irán hasta hoy no ha vuelto a jugar una final, esperando una revancha en 2019.

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