Por Fabián Morales Pérez 

En la madrugada del 24 de enero de 2009, un cáncer gástrico provocó la muerte del volante Fernando Cornejo, icono histórico de Cobreloa, tras estar durante un mes internado en el Hospital Clínico de la Universidad Católica.

La muerte del mediocampista caló hondo en el fútbol nacional, debido al carácter del futbolista loíno, quien era respetado por compañeros y rivales, sin distinción.

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Los inicios de Cornejo fueron en O’Higgins de Rancagua, donde debutó en 1988 y permaneció hasta 1991. Posteriormente, fue llamado por Cobreloa para integrar sus filas y protagonizar una de las historias de amor más intensas que conoce el fútbol nacional. En el cuadro del Norte, levantó el Torneo de Primera División en 1992, con el campañón del elenco dirigido por José Sulantay.

En Calama, permanecería hasta finales de 1997, donde fue llamado por Universidad Católica. Estuvo dos temporadas en San Carlos de Apoquindo y decidió volver a su gran amor, Cobreloa, respondiendo al cariño de la hinchada y del pueblo loíno.

Tres títulos (Apertura 2003, Clausura 2003 y Clausura 2004) levantó como capitán de los “Zorros del Desierto”, sellando a fuego el amor por esta camiseta. En 2005 decidió decir adiós al fútbol y retirarse de la actividad.

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En tanto, a nivel de selección, Cornejo tuvo su momento de mayor gloria cuando anotó ante Argentina en el Estadio Monumental de River Plate por las clasificatorias sudamericanas al Mundial de Francia 1998. Tras ese tanto, sus participaciones se hicieron más frecuentes en el seleccionado de Nelson Acosta, llegando a disputar la cita mundialista en el país galo. Además, el volante disputó las Copas Américas 1993 y 1997 con la “Roja”.

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En su recuerdo, quedan las palabras de uno de sus grandes amigos, Nelson Tapia, quien resumió en una entrevista con el diario La Tercera,  el carácter de Cornejo: “Era un gran tipo, un gran padre preocupado de sus hijos. Por eso el dolor de la partida tan temprana. Además él tenía el sueño de ser técnico y dirigir Cobreloa (…) Es muy triste. Una gran pena”.