Por Fabián Morales Pérez 

Lamentablemente muchos futbolistas no logran actuar de forma responsable durante el desarrollo de su carrera y terminan en la banca rota y llenos de deudas. Esa dura situación golpea con mayor ahínco en la época de las fiestas de fin de año, donde la pobreza y la desesperanza pegan de forma dura e inapelable.

Es el caso del ex defensor de Arsenal, Emmanuel Eboue, quien pasó de vivir en una mansión en Londres a ocupar el sótano de una amiga en tierras británicas. Tras su larga estancia en tierras londinenses, Eboue emigró a Turquía para enrolarse a las filas del Galatasaray. No obstante, el marfileño envió todas las ganancias de su paso en Turquía a su esposa, para mantener a sus hijos. “Esto es muy duro. El dinero que gané lo envíe a mi esposa para nuestros hijos. En Turquía gané ocho millones de euros. Envíe siete a casa“, señaló al diario inglés Mirror.

Tras su paso por tierras otomanas, Eboue pensó en reverdecer laureles en Sunderland, cuadro de la Premier League. No obstante, FIFA tenía preparada un golpe letal, ya que sufrió la prohibición de jugar por 12 meses, ya que se reusó a pagar una deuda con su representante.

Ahora, el marfileño sufre en soledad, tras el quiebre con su pareja y sin club. Incluso, ha pensado en el suicidio ante su situación. “Cuando veo a mis ex compañeros por televisión pienso que yo debería estar allí con ellos. Es difícil ver esas cosas”, sentención el defensor.

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