Por Felipe Silva García | @FSilvaGar

Nacido un 19 de diciembre de 1988 en Tocopilla. Sí, un día como hoy. Una persona humilde y de bajo perfil. Esas dos características son precisas para hablar de Alexis Sánchez. Desde pequeño fue luchador. No, no nació en cuna de oro, ni a manos llenas. La precariedad siempre fue una barrera, sin embargo, él supo enfrentar la contienda.

Debut profesional con 16 años en Cobreloa y posteriormente fichado por Udinese, gracias a la personalidad y el regate endemoniado, que dejó a más de uno pidiendo la hora o haciendo volar una patada. Cedido a Colo Colo, vive una gran época, donde jugó 48 partidos y anotó 6 goles. No, no se desespere. Hasta ese momento, el poder de fuego no era un punto alto en su conformación futbolística.

Con los albos, levantó el Clausura 2006, se lamentó en la Sudamericana frente al Pachuca y se repuso alzando el Apertura 2007. Tras eso, se embarcó a Argentina para calzarse la “banda sangre” de River Plate. Perforó 4 veces las redes y se hizo con el Clausura 2008. Ovacionado en múltiples ocasiones en el reducto de Núñez y más que merecido. Sus descollantes actuaciones le hicieron ganarse a la parcialidad millonaria.

Luego de cumplir tanto en Colo Colo, como en River, la dirigencia del cuadro de Friuli optó por integrarlo definitivamente en 2010. Tuvo como compañero a Mauricio Isla, partner de Canadá 2007, con quien armó un tándem de lujo por la banda derecha. Su mejor actuación, sin duda alguna, fue frente a Palermo, equipo al que le marcó 4 goles.

Con perfomances como la revisada anteriormente, diferentes clubes europeos ya preguntaban por él. No obstante, la cúpula de los italianos no cedía frente a los altos ofrecimientos por su joya, hasta que en mayo de 2011 sucedió algo distinto. Alexis, el niño que pujó por oportunidades, fue situado en la órbita del FC Barcelona. Qué tal.

Y dos meses después todo se vio consumado. El “niño maravilla“, apodado así por Jaime Cortés, periodista calameño, fue oficializado como nuevo jugador blaugrana. Los medios de comunicación nacionales no tardaron en explotar, y yo no fui la excepción. Con tan solo 13 años, salté de sorpresa frente a un televisor bastante acomplejado en cuanto a señal. Mi abuelo, por su parte, no lo podía creer.

En su etapa como culé, hay una conversión que me es imposible olvidar. Y de seguro usted, que se encuentra leyendo esto, tampoco lo saca de su retina. El picotón a Diego López en el Camp Nou, fue una verdadera obra de arte. En tan solo 3 segundos, Alexis se acomodó y ejecutó como si hubiera estado practicando una semana entera. De hecho, este gol fue escogido, en 2016, como el mejor en la historia de los derbis jugados en Barcelona.

No compartir dicho momento sería una falta de respeto. Disfrute.

Pese a esa perfecta tarde, en Barcelona no encontró su lugar. Hay que aceptarlo. Jugar con el corazón, al parecer, no era todo. Si hasta las puteadas de Guardiola se ganó.

La propuesta del Arsenal apareció como un tanque de oxígeno en medio del Everest. Todo se veía bonito, sí. Pero desde su fichaje en el equipo de Wenger, hasta ahora, medio Chile, fin de semana tras fin de semana, pide nuevamente una salida. Se echa el equipo al hombro, corre como ninguno, quizás a veces hace una demás, pero ¿sus compañeros lo bancan? Seamos claros: bastante poco, futbolísticamente hablando.

Maravilla, tranquilo. Celebra tus 29, te lo mereces. Eres el máximo artillero del Equipo de Todos. Saliste de abajo, el triunfo ha pasado a ser tu vecino, pero la vida también consta de vaivenes, como el triste desalojo del avión con destino a Rusia, por ejemplo. Alexis, tu trabajo nuevamente será recompensado. Pronto, está por venir. Déjate sorprender.

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