Por Daniel Herrera

Esa es la realidad de la gestión de Sergio Jadue en la ANFP en los últimos años. Es que en tiempo de vacas gordas y cuando la selección absoluta -cómo la acostumbraba a llamar el calerano- al parecer todo se permitía. Obvio, si fuimos campeones por primera vez de algo, gozando con nuestros jugadores y todos nos identificamos con el proceso de Sampaoli. Los dirigentes brillaban por su ausencia (ahora tienen amnesia), todo era color de rosa, la plata entraba a raudales, se firmaban millonarios contratos, como Mega que no tuvo competidor por los derechos de televisación de los partidos y Jadue era una figura de trascendencia nacional.

¿Pero qué pasó? Bueno pasó lo que inevitablemente pasa cuando las cosas se hacen a la mala: se derrumbó todo. En pocos meses pasamos de la euforia y la emoción a la rabia y la indignación. Sólo en la presente semana las nuevas autoridades de la Asociación sinceraron las cuentas y el resultado fue catastrófico, ya que se contabilizaron $9.000 millones de desfalco, que posee el organismo en la actualidad, o en palabras simples, $9.000 millones se choreó la era Jadue ¿En que? Bueno, tome nota: $6.500 millones en prestamos irregulares a 23 clubes de Primera y Primera B (varios a punto de quebrar), $270 millones para la defensa del ‘Dolape’ en Gringolandia , 140 palos por el ‘informe’ que Jorge Sampaoli preparó para el INAF, $39 millones en sueldos no devueltos a funcionarios de la ANFP y que fueron cuestionados por el Ministerio de Justicia. Lo más increible de todo, es que ya había sacado plata de futuros contratos uno de ellos con la empresa Megasport para derechos de imagen ¿Imagen de que loco? Ese dinero era patrimonial, viejo.

Desde ahora se inicia una nueva etapa con Juan Antonio Pizzi, en su calidad de Director Técnico del campeón de América. Veremos que depara el destino, porque por lo que sabemos el modelo empresarial del fútbol por más que se reinvente siempre tenderá hacia la avaricia y la corrupción, la falta de regulación (no sólo en el fútbol). Un cáncer de las sociedades de mercado, puerta ancha a la locura. Acá es donde los socios, hinchas y fanáticos deben entender que son protagonistas y tienen un valioso poder para cambiar de una vez por todas esta realidad que nos afecta.

Este espacio será para eso, para promover ideas y discusiones, para putear y ser puteado. Claro, siempre con respeto. Ese espacio lo construiremos entre todos, ya que el fútbol es de todos, aunque a algunos vejetes no les guste.